19 de septiembre de 1985 / 7:00 a.m., mi madre y yo estábamos en sala de espera, en el IMSS, pues yo tenía cita para que me sacaran un par de dientes; me aterraba el dentista, el sudor por el miedo, comenzaba a dar señales; de pronto como si alguien allá arriba, escuchara mis plegarias para salvarme del dentista… la tierra comenzó a moverse, crujieron las paredes y el techo comenzó a desmoronarse, mi mamá me agarro de la mano y corrimos como pudimos y hacia donde pudimos. En la inconsciencia de una niña de 8 años lo que para mí, en su momento fue una salvación del dentista; comprendí amargamente la muerte, tristeza y desgracia que fue en realidad, con un toque de esperanza para los que sobrevivimos. Obviamente a mi madre no la detuvo el terremoto y a la siguiente semana me estaba llevando con un dentista particular, para terminar su cometido, este dentista al final de la consulta y en contradicción a la salud dental, me regalo una enorme paleta roja de caramelo como premio a mi valentía y enfrentar mi dolor. Recuerdo el decirle a mi mamá, querer tener un millón de bolsas con paletas rojas de caramelo, para cada persona que estaba en ese momento enfrentando el dolor de perder a su ser querido, a su familia completa, su casa y ser valientes. Estoy convencida que todos tenemos un esqueleto en nuestro clóset, un tema delicado que no queremos que nadie nos toque, una historia jamas contada, un secreto que se va a ir con nosotros a nuestra tumba, un dolor tan profundo como la herida misma. Todas las mañanas nos preguntan ¿Cómo estas?? y en automático la respuesta es bien, y en ocasiones es más valiente aceptar que algo anda mal;
aceptar de vez en cuando tu lado humano...
tú lado perfectamente, imperfecto
No puede existir alegría sin conocer la tristeza y el dolor. El desgarro que implica una lagrima, no llorada. Un grito silenciado por nuestro orgullo del “que dirán”… “pero la gente cree que soy muy fuerte y me conviene mantener esa imagen”. La paleta invisible que necesitas es a ti mismo, aceptando que hay cosas que no andan del todo bien, pero no significa que vas a desistir o quizá sí. El que debe sobrevivir a tus terremotos, a tus tragedias, a tus historias eres tú mismo, eres mucho más grande que tus heridas, mucho más grande que tu dolor. Me queda claro que decirlo es muy fácil y se escucha bien sencillo, llevarlo a cabo, levantarse a pesar de uno mismo, es lo complicado y difícil. El verte al espejo y escuchar de ti mismo tantas injurias, inseguridades y negatividad de tu propia persona, debatir y
defenderte de ti mismo
exactamente ahí radica el mayor reto; porque a las primeras que debes de vencer son a tus neuronas, que te recuerdan todas las razones por las que no vas a salir adelante, pero
¿sabes? las cosas más hermosas de la vida… no son cosas
Las cosas más hermosas de la vida, son tus recuerdos, tus historias, tu sueño cuando lo convertiste en una meta y hoy es una realidad. Es la valentía y fortaleza de cambiar el rumbo, de tomar riesgos, de detenerse a contemplar el paisaje, las formas en las nubes, el olor de un cafe acompañado del excitante sabor de la esperanza optimista y real.
Ayer escuche a alguien quejándose de su vida, de lo injusta y horrible que es… me lleva la fregada, me dijo; a lo que yo le pregunte
¿te lleva la fregada o caminas hacia ella?…
Es más, me atrevo a decir que te encanta vivir ahí.
Hay situaciones que no dependen de nosotros, ni tenemos el control del suceso, un terremoto, un cáncer, un accidente. Hay otras situaciones que nos encanta vivir, incluso las provocamos, porque tenemos la atención de los demás, su compasión y nosotros tenemos el justificante perfecto para no movernos de ahí. Ser víctimas de nosotros mismos, encontrar al culpable que en ninguno de los casos seremos nosotros; no es lo conveniente, es lo más cómodo.
Permíteme recordarte que hay ciertos sentimientos que debemos olvidar y recordar el porque seguimos aquí, recuérdate a diario tu valor, como persona, como ser humano y no permitas que nadie ofrezca menos por ti, porque quizá es lo único que tiene, pero no quiere decir que es lo que vales, no te pongas a ti mismo en oferta o descuento. Eres maravilloso y único pero mientras tú no te lo creas, vas a creer lo que los demás crean de ti.
De todas formas todos los días tienes que pensar…. piensa a tu favor
Todos tenemos las mismas 24 horas de 60 minutos cada una, la diferencia es como actuar y los pensamientos que tienes en este tiempo…
Se la persona que te hace feliz, actúa y piensa en congruencia al amor que te tienes